Muchos abogados se plantean a lo largo de su vida laboral la posibilidad de poner fin a su carrera como abogado externo en despacho y aceptar una posición in house en la asesoría jurídica de una empresa. Se trata de un movimiento muy habitual entre los abogados de los grandes despachos, que en muchas ocasiones dejan el despacho para unirse a la asesoría jurídica de una de las empresas cliente del despacho.

El motivo del cambio suele ser la búsqueda de una vida profesional más tranquila. La vida del abogado de despacho es muy intensa, y no mejora con los años. Más bien al contrario: conforme el abogado va avanzando en su carrera profesional, a las exigencias técnicas se unen exigencias comerciales.

En la asesoría jurídica de empresa la intensidad del trabajo suele ser menor que en los despachos externos. Como mínimo, las exigencias comerciales desaparecen. Ello hace más sencilla la conciliación entre vida profesional y laboral, siempre un reto para el abogado de despacho.

No obstante, el movimiento a abogado in house también presenta desventajas. A nivel salarial muy pocas empresas ofrecen salarios equiparables a las de los grandes despachos de abogados. Y aunque lleguen a ofrecer un salario semejante al que se tiene en el despacho en el momento del cambio, el ritmo de aumento salarial del abogado de empresa es por lo general muy inferior al del abogado de despacho, por lo que habrá un cierto estancamiento en el nivel salarial. Además, aunque dependerá de la asesoría jurídica, por lo general el trabajo del día a día del abogado in house es menos atractivo que el del abogado externo. Es habitual que las tareas de gestión ocupen una parte importante de la jornada, en detrimento de tareas puramente jurídicas.

La decisión no es, en consecuencia, sencilla. Máxime si tenemos en cuenta que hacer el camino inverso en caso de arrepentimiento (pasar de una posición de abogado in house a una posición en un despacho de abogados externo) no es fácil.

Por lo general el abogado externo, tras unos años de ejercicio profesional, tendrá razonablemente claro si está o no dispuesto a hacer los grandes sacrificios, y a asumir los riesgos, que implican intentar hacer carrera hasta la sociatura en un despacho de abogados. Si el abogado externo tiene razonablemente claro que no quiere hacer carrera en un despacho de abogados, y está atento a las ofertas de empleo publicadas por empresas, sin duda le aparecerán oportunidades.

Será esencial que no se precipite. Aunque obviamente dependerá de cada perfil, lo habitual es que a lo largo de nuestra carrera profesional tengamos varias oportunidades de dar el salto a la asesoría jurídica de una empresa. Es importante no dejarnos llevar por los impulsos y no dar el salto hasta que no aparezca un proyecto que verdaderamente nos ilusione. Nos podremos equivocar (un cambio nunca está exento de riesgo) pero al menos reduciremos la probabilidad de error.

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